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Dra. María L. Flores-López 

Dr. Jorge L. Guía-García

Universidad Autónoma de Coahuila, Saltillo, Coahuila, México

M en C. Jorge M. Vieira

CEB, Universidade do Minho, Braga, Portugal

La deglución es una acción que realizamos todos los días sin pensar, pero que para millones de personas puede convertirse en un verdadero desafío. Cuando una persona tiene dificultad para deglutir, se dice que presenta disfagia, una condición que ocurre cuando no existe una coordinación adecuada entre la boca, la garganta, el esófago y el sistema respiratorio. Esta falta de coordinación puede provocar que la comida o los líquidos se vayan hacia los pulmones en lugar de dirigirse al estómago, aumentando el riesgo de atragantamiento, infecciones respiratorias e incluso asfixia (Figura 1). La disfagia es especialmente común en personas mayores y en quienes padecen enfermedades neurológicas como Parkinson, Alzheimer o secuelas de un evento cerebrovascular, y se asocia con un mayor riesgo de desnutrición, deshidratación y complicaciones pulmonares, lo que la convierte en un importante problema de salud pública (Ahlinder y colaboradores, 2022; Clavé y Shaker, 2015).

Uno de los principales retos para las personas con disfagia es poder alimentarse de forma segura sin perder calidad nutricional ni el placer de comer. Para ello, los alimentos deben tener una textura específica que facilite la deglución y reduzca el riesgo de aspiración, lo que ha llevado al desarrollo de dietas de textura modificada y líquidos espesados (Van den Steen et al., 2025). Diseñar alimentos con textura adecuada no solo implica que sean blandos, sino que tengan propiedades físicas muy precisas, como la viscosidad y la elasticidad, que influyen directamente en cómo se comportan en la boca y la garganta durante la deglución.

Figura 1. Comparación entre la deglución normal y la disfagia.

En la práctica, estos alimentos suelen ser purés suaves, cremas espesas o geles que mantienen su forma en la cuchara, pero se deslizan fácilmente al tragar. Por ejemplo, un estudio reciente mostró que al mezclar almidón de arroz, proteína y aceite vegetal se pueden crear alimentos con textura tipo puré o gel que es más suave, más húmeda y fácil de tragar (Wang y colaboradores, 2023). Estas mezclas forman una especie de gel alimenticio que ayuda a que la comida baje con menos esfuerzo y menor riesgo de atragantamiento, lo que es ideal para personas con disfagia.

En ese contexto, la ciencia de los alimentos y la biotecnología están ofreciendo soluciones innovadoras. Una de las más prometedoras es la impresión de alimentos 3D, una tecnología que permite fabricar alimentos capa por capa a partir de mezclas comestibles adaptadas a diferentes necesidades de salud y deglución (Qiu y colaboradores, 2023). Gracias a esta técnica, es posible crear alimentos con formas atractivas, texturas seguras para deglutir y perfiles nutricionales personalizados, lo que resulta especialmente útil para personas con disfagia y otros trastornos alimentarios (Figura 3). En los últimos años, la impresión 3D de alimentos ha avanzado rápidamente y se considera una de las tecnologías más transformadoras para la nutrición personalizada y la atención de poblaciones vulnerables.

Figura 2. Diseño de alimentos mediante impresión 3D para personas con disfagia y otros trastornos alimenticios.

Además, esta tecnología puede combinarse con el uso de biopolímeros naturales como el almidón, la celulosa o la goma xantana, así como subproductos de la industria agroalimentaria, lo que permite desarrollar alimentos más sostenibles y reducir desperdicio. Estos materiales ayudan a dar la consistencia adecuada a las tintas comestibles utilizadas en la impresión 3D y al mismo tiempo contribuyen a una producción de alimentos más responsables con el medio ambiente. De esta manera, la innovación en alimentos no solo mejora la salud y la calidad de vida de las personas con dificultades para deglutir, sino que también se alinea con los esfuerzos globales por una alimentación más sostenible

En un mundo donde la desnutrición y el envejecimiento de la población representan desafíos crecientes, el desarrollo de alimentos diseñados científicamente para facilitar la deglución abre una nueva puerta para garantizar que más personas puedan alimentarse de manera segura, nutritiva y digna. La combinación de biotecnología, impresión 3D y ciencia de los alimentos tiene el potencial de transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos, demostrando que, en muchos casos, una textura adecuada puede marcar la diferencia entre comer con seguridad o no poder hacerlo.

Referencias:

Ahlinder, A., Höglund, E., Öhgren, C., Miljkovic, A., & Stading, M. (2022). Towards attractive texture modified foods with increased fiber content for dysphagia via 3D printing and 3D scanning. Frontiers in Food Science and Technology2(January), 1–9. https://doi.org/10.3389/frfst.2022.1058641

Clavé, P., & Shaker, R. (2015). Dysphagia: Current reality and scope of the problem. Nature Reviews Gastroenterology and Hepatology12(5), 259–270. https://doi.org/10.1038/nrgastro.2015.49

Qiu, L., Zhang, M., Bhandari, B., Chitrakar, B., & Chang, L. (2023). Investigation of 3D printing of apple and edible rose blends as a dysphagia food. Food Hydrocolloids135, 108184. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.foodhyd.2022.108184

Van den Steen, L., Goossens, E., van Gemst, M., Vlaemynck, G., Geurden, B., & Van Nuffelen, G. (2025). The Effects of Adding Particles in Texture Modified Food on Tongue Strength and Swallowing Function in Patients with Oropharyngeal Dysphagia: A Proof of Concept Study. Dysphagia40(2), 501–509. https://doi.org/10.1007/s00455-024-10752-9

Wang, X., Rong, L., Shen, M., Yu, Q., Chen, Y., Li, J., & Xie, J. (2023). Rheology, Texture and Swallowing Characteristics of a Texture-Modified Dysphagia Food Prepared Using Common Supplementary Materials. Foods12(12), 1–19. https://doi.org/10.3390/foods12122287

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