Lic. Eva María Reyes Corona
DCE. Martha Dalila Méndez Ruiz
Facultad de Enfermería Nuevo Laredo, Universidad Autónoma de Tamaulipas
DCE. José Alex Leiva Caro
Departamento de Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud y de los Alimentos, Universidad del Bío-Bío, Chile
¿Qué pasa con nuestra salud mental al envejecer?
El envejecimiento de la población representa uno de los principales cambios demográficos de la actualidad y que se relaciona, entre otros, con el aumento de la esperanza de vida y la disminución de la natalidad (Gianfredi y colaboradores, 2025). Este fenómeno plantea nuevos retos para los sistemas de salud, debido a los cambios que acompañan el proceso de envejecimiento, como los problemas auditivos, visuales, enfermedades crónicas, limitaciones funcionales y diferentes situaciones que afectan no solo la salud física, sino también el bienestar emocional y psicológico de las personas adultas mayores (Skou y colaboradores, 2022), como pueden ser los síndromes geriátricos.
Ahora bien, entre los principales problemas de salud mental presentes en las personas adultas mayores se encuentran la depresión, ansiedad, estrés y soledad. La depresión puede manifestarse mediante tristeza, apatía, pérdida de interés y disminución de las actividades cotidianas, afectando incluso la funcionalidad de la persona (Goodarzi y colaboradores, 2024; Organización Mundial de la Salud, 2026). A su vez, se agregan otros cambios propios de esta etapa, como la jubilación, pérdida de seres queridos, modificación de los roles sociales o presencia de condiciones que pueden incrementar los niveles de ansiedad y estrés (Majnaric y colaboradores, 2021). A esto se le suman la soledad y el aislamiento social, los cuales se han relacionado con una mayor presencia de síntomas de depresión, ansiedad y problemas de la calidad del sueño entre las personas adultas mayores (Brandt y colaboradores, 2022), que pasan a ser un detonante que afecta la salud mental y física o un problema de salud mental, según corresponda.
¿Qué es el mindfulness y cómo puede ayudar?
Ante los problemas de salud mental en las personas mayores, resulta importante considerar estrategias no farmacológicas que contribuyan a la prevención y cuidado integral. Entre ellas, el mindfulness, también conocido como atención plena, ha adquirido relevancia por favorecer una mayor conciencia del momento presente, la regulación emocional y una mejor respuesta ante situaciones de estrés (Javadzade y colaboradores, 2024). Esta práctica consiste en dirigir intencionalmente la atención hacia las experiencias del presente, con actitud de apertura, aceptación y sin emitir juicios. Se trata de una habilidad que requiere práctica continua y que puede desarrollarse principalmente mediante ejercicios de meditación (Lindsay y Creswell, 2017).
A través de la atención plena, la persona aprende a observar sus pensamientos, emociones y sensaciones sin reaccionar de manera automática ante ellos, lo que favorece una mayor aceptación de las experiencias y disminuye la reactividad emocional frente a situaciones percibidas como difíciles o desagradables (Lindsay y Creswell, 2017). A partir de estos principios se han desarrollado diferentes intervenciones basadas en mindfulness, entre las que destaca el Programa de Reducción de Estrés Basado en Mindfulness (MBSR, por las siglas en inglés Mindfulness-Based Stress Reduction), desarrollado por Jon Kabat-Zinn. Este programa tiene una duración de ocho semanas e integra sesiones grupales de aproximadamente dos horas y media, prácticas de meditación y un retiro en silencio (Keng y colaboradores, 2011).
La evidencia científica ha documentado su utilidad para disminuir síntomas de ansiedad y depresión, así como para favorecer el manejo del dolor crónico y de condiciones relacionadas con el estrés (Gherardi-Donato y colaboradores, 2020). A diferencia de las intervenciones farmacológicas, el mindfulness ofrece una alternativa sin los riesgos de dependencia, tolerancia o sedación asociados con algunos medicamentos ansiolíticos (Haller y colaboradores, 2021). Además, una vez aprendidas sus técnicas, pueden incorporarse fácilmente a la vida cotidiana. En México, Hidalgo-Ramírez y colaboradores, (2026), evaluaron una intervención basada en mindfulness en 67 personas adultas y encontraron una reducción significativa del estrés percibido, así como un incremento en la atención plena, mientras que en el grupo control (al que no se le aplicó mindfulness) no presentó cambios significativos. Estos resultados aportan evidencia nacional sobre los beneficios del mindfulness para el bienestar emocional y respaldan el interés por explorar su implementación en poblaciones específicas.
¿Cómo pueden practicar mindfulness las personas adultas mayores?
Los principios de mindfulness pueden incorporarse de manera gradual mediante prácticas sencillas y adaptadas a sus capacidades físicas y cognitivas, favoreciendo su integración en la vida cotidiana. Una de las más accesibles es la respiración consciente, que consiste en dirigir la atención al ritmo natural de la respiración, observando cada inhalación y exhalación sin intentar modificarla. Esta práctica puede complementarse con la exploración corporal en la que la atención recorre progresivamente distintas partes del cuerpo para reconocer, sin juzgar, sensaciones como tensión, relajación, temperatura o contacto (Morone y colaboradores, 2008).
La atención plena también puede trasladarse a actividades cotidianas. Por ejemplo, la alimentación consciente invita a observar colores, aromas, sabores y texturas de los alimentos, así como las sensaciones que surgen durante la comida, evitando realizarla de manera automática. De forma similar, la caminata consciente dirige la atención hacia cada paso, el movimiento corporal y las sensaciones producidas al caminar, ajustando siempre la práctica a las posibilidades de movilidad de cada persona. Asimismo, las meditaciones guiadas mediante grabaciones de audio pueden facilitar el aprendizaje, especialmente al inicio, al ofrecer instrucciones que ayudan a mantener la atención en la respiración, las sensaciones corporales o los pensamientos y emociones que aparecen durante la práctica, lo que favorece el desarrollo de una mayor capacidad para permanecer consciente y presente ante las experiencias cotidianas (Morone y colaboradores, 2008).
Vivir el presente para envejecer con bienestar
El cuidado de la salud mental constituye un componente fundamental para favorecer un envejecimiento saludable y una mejor calidad de vida. En este contexto, el mindfulness representa una estrategia no farmacológica prometedora, ya que mediante prácticas sencillas como la respiración consciente, la meditación, la exploración corporal y la caminata consciente puede incorporarse gradualmente a la vida cotidiana de las personas adultas mayores, como ya fue mencionado. La evidencia disponible muestra resultados favorables principalmente en el bienestar emocional, con beneficios reportados en disminución de estrés, ansiedad y depresión (Geiger y colaboradores, 2016). Vale la pena destacar que la atención plena no es un sustituto de la atención profesional, pero puede integrarse como un recurso complementario que les ayude a relacionarse de manera más consciente y adaptativa con sus pensamientos, emociones y experiencias, contribuyendo así a vivir una etapa con mayor bienestar psicológico.
Referencias:
Geiger, P. J., Boggero, I. A., Brake, C. A., Caldera, C. A., Combs, H. L., Peters, J. R., & Baer, R. A. (2016). Mindfulness-Based Interventions for Older Adults: A Review of the Effects on Physical and Emotional Well-being. Mindfulness, 7(2), 296–307. https://doi.org/10.1007/s12671-015-0444-1
Gherardi-Donato, E. C. S., Quinhoneiro, D. C. G., Gimenez, L. B. H., Siqueira, L. H., Diaz-Serrano, K. V., & Zanetti, A. C. G. (2020). Mindfulness-based intervention for nursing students: Effects on stress and quality of life. SMAD, Revista Eletrônica Saúde Mental Álcool e Drogas, 16(3), 33–43.
Gianfredi, V., Nucci, D., Pennisi, F., Maggi, S., Veronese, N., & Soysal, P. (2025). Aging, longevity, and healthy aging: The public health approach. Aging Clinical and Experimental Research, 37, 125. https://doi.org/10.1007/s40520-025-03021-8
Goodarzi, F., Khoshravesh, S., Ayubi, E., Bashirian, S., & Barati, M. (2024). Psychosocial determinants of functional independence among older adults: A systematic review and meta-analysis. Health Promotion Perspectives, 14, 32–43. https://doi.org/10.34172/hpp.42354
Haller, H., Breilmann, P., Schröter, M., Dobos, G., & Cramer, H. (2021). A systematic review and meta-analysis of acceptance- and mindfulness-based interventions for DSM-5 anxiety disorders. Scientific Reports, 11, 20385. https://doi.org/10.1038/s41598-021-99882-w
Hidalgo, F., Contreras, G., & Camacho, E. J. (2026). Efecto de una intervención basada en mindfulness sobre el estrés en personas adultas. Revista Cubana de Medicina Militar, 55(1).
Javadzade, N., Esmaeili, S. V., Omranifard, V., & Zargar, F. (2024). Effect of mindfulness-based stress reduction (MBSR) program on depression, emotion regulation, and sleep problems: A randomized controlled trial study on depressed elderly. BMC Public Health, 24, 271. https://doi.org/10.1186/s12889-024-17759-9
Keng, S. L., Smoski, M. J., & Robins, C. J. (2011). Effects of mindfulness on psychological health: A review of empirical studies. Clinical Psychology Review, 31(6), 1041–1056. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2011.04.006
Lindsay, E. K., & Creswell, J. D. (2017). Mechanisms of mindfulness training: Monitor and acceptance theory (MAT). Clinical Psychology Review, 51, 48-59. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2016.10.011
Majnaric, L. T., Bosnic, Z., Guljaš, S., Vucic, D., Kurevija, T., Volaric, M., Martinovic, I., & Wittlinger, T. (2021). Low psychological resilience in older individuals: An association with increased inflammation, oxidative stress and the presence of chronic medical conditions. International Journal of Molecular Sciences, 22, 8970. https://doi.org/10.3390/ijms22168970
Morone, N. E., Greco, C. M., & Weiner, D. K. (2008). Mindfulness meditation for the treatment of chronic low back pain in older adults: a randomized controlled pilot study. Pain, 134(3), 310–319. https://doi.org/10.1016/j.pain.2007.04.038
Organización Mundial de la Salud. (2026). Salud mental de las personas mayores. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-of-older-adults
Skou, S. T., Mair, F. S., Fortin, M., Guthrie, B., Nunes, B. P., Miranda, J. J., Boyd, C. M., Pati, S., Mtenga, S., & Smith, S. M. (2022). Multimorbidity. Nature Reviews Disease Primers, 8, 48. https://doi.org/10.1038/s41572-022-00376-4