LN. María Regina López-Reyes
LN. Valeria Arenas-Aguilera
Licenciatura en Nutrición, Universidad Americana del Noreste
Dra. Dora Elisa Cruz Casas
Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Autónoma de Coahuila
La vida universitaria representa una etapa de transición donde se modifican rutinas, prioridades y estilo de vida. La exigencia académica, independencia y adaptación social generan estrés y falta de tiempo, provocando que los estudiantes descuiden su alimentación y salud (Rodríguez Espitia, 2024). Durante esta etapa es común el consumo de comida rápida, bebidas estimulantes y snacks, ya sea por accesibilidad o por la necesidad de optimizar el tiempo. Además, el entrono universitario está rodeado de establecimientos en donde se ofrecen alimentos “ultraprocesados”, de bajo costo y alto contenido calórico (Colque-Durand, 2023).
La capacidad económica influye directamente en la calidad de la dieta: los estudiantes con mayores recursos pueden mantener una alimentación variada, mientras que estudiantes con ingresos limitados recurren a opciones más baratas, pero menos nutritivas. Así, esta investigación busca analizar la relación del nivel socioeconómico y la vida universitaria en los hábitos alimenticios de los adultos jóvenes, así como su repercusión en el rendimiento académico (Maza-Ávila, Caneda-Bermejo, y Vivas-Castillo, 2022).
¿Cómo nos afectan los hábitos alimenticios?
Los hábitos alimenticios son definidos como el conjunto de prácticas relacionadas con la selección, preparación y consumo de alimentos, determinadas por factores sociales, culturales, económicos y personales (FAO, 1997). Estos comienzan a formarse desde la infancia, pero pueden modificarse dependiendo del entorno.
Se puede considerar saludables a aquellos hábitos que incluyan alimentos variados, frescos y con aporte adecuado de nutrimentos. Por el contrario, los no saludables implican un alto consumo de productos “ultraprocesados”, azúcares y grasas saturadas (Maza-Ávila y colaboradores, 2022). Diversos factores influyen en la manera en que una persona se alimenta: el sexo, edad, nivel socioeconómico, educación, disponibilidad de alimentos y el entorno social (Rivera-Navarro, 2021). Entre ellos, el nivel socioeconómico destaca como un determinante clave, ya que limita el acceso a alimentos de calidad. Las personas con menos recursos suelen optar por productos más accesibles, pero con bajo valor nutricional (Maza-Ávila y colaboradores, 2022).
En la vida universitaria, la carga académica, el estrés y la independencia fomentan el consumo de comida rápida o la omisión de tiempos de comida, deteriorando los hábitos saludables, previamente adquiridos (Colque-Durand, 2023).
¿Cómo afecta el nivel socioeconómico en la alimentación de los universitarios?
El nivel socioeconómico combina factores sociales y económicos (nivel educativo, ingreso, ocupación y entorno). Estos determinan el acceso a servicios, educación y alimentación (Agualongo Quelal y Garcés Alencastro, 2020).
Las familias con un nivel socioeconómico bajo enfrentan mayores dificultades para mantener una dieta saludable. Los alimentos frescos y naturales suelen tener precios más altos, mientras que los “ultraprocesados” son más accesibles, lo que empeora las desigualdades en salud y nutrición. Además, el nivel socioeconómico está relacionado con la educación alimentaria. Quienes crecen en entornos con bajo conocimiento nutricional tienden a repetir patrones poco saludables, creando un ciclo difícil de romper.
Existe evidencia que muestra cómo el nivel socioeconómico influye directamente en los hábitos alimenticios. Esta diferencia no solo se debe al ámbito económico, sino también a la educación y cultura alimentaria; los recursos disponibles condicionan tanto la elección de alimentos como la planificación y preparación de estos. En el contexto universitario, un estudiante con menor nivel socioeconómico tiene más dificultades para conseguir alimentos balanceados, optando por snacks, refrescos o comidas rápidas; esto afecta en su nutrición, energía, y, por lo tanto, su desempeño académico (Maza-Ávila y colaboradores, 2022).
Por otro lado, los estudiantes con un nivel socioeconómico más alto pueden sostener hábitos saludables con mayor facilidad, ya que cuentan con los medios y conocimientos para hacerlo. Así, el nivel socioeconómico es un determinante clave de la calidad de vida y la salud a largo plazo.
¿Qué factores influyen en el rendimiento académico?
El nivel académico refleja el nivel de logro del estudiante, evaluado mediante sus calificaciones. Entre los factores que lo afecta se incluyen las características del sistema educativo y las del propio estudiante: entorno familiar, salud mental, inteligencia, motivación y nutrición. (Lemus, Rodríguez y Barron Adame, 2007). Una alimentación inadecuada puede provocar fatiga, falta de concentración y disminución del rendimiento. Los estudiantes que no desayunan o que se alimentan con productos “ultraprocesados” son más propensos a tener menor capacidad de atención y memoria, afectando directamente en sus resultados académicos. Asimismo, la falta de tiempo, el estrés y la desorganización alimentaria suele generar una relación negativa entre la universidad y la salud física y mental, incrementando el riesgo de desarrollar trastornos alimenticios, ansiedad y depresión.
¿Qué consecuencias trae en adultos jóvenes?
El estilo de vida universitario y el nivel socioeconómico repercuten de manera directa en la salud de los jóvenes. Una dieta de baja calidad, sumada a la falta de actividad física, puede generar deficiencias nutricionales, fatiga crónica y aumento de peso no saludable.
Los adultos jóvenes que no logran establecer hábitos saludables durante esta etapa tienen el riesgo de mantener conductas poco nutritivas durante toda su vida, incrementando la posibilidad de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y obesidad (Ceballos González, 2020). En diversos casos, los horarios universitarios dificultan la organización de las comidas. Es común saltarse el desayuno, comer fuera de casa o recurrir a alimentos “ultraprocesados” por conveniencia (Rodríguez, 2013) Estas prácticas no solo dañan la salud física, sino también la mental y el desarrollo cognitivo.
Comer bien en la universidad es un desafío que va más allá de la voluntad individual. La combinación de exigencias académicas, estrés, tiempo limitado y recursos económicos condiciona los hábitos alimenticios de los jóvenes. El nivel socioeconómico no solo determina el tipo de alimentos al que se tiene acceso, sino también la educación nutricional y las oportunidades para mantener un estilo de vida saludable. Por ello, es fundamental que las instituciones educativas promuevan entornos alimentarios saludables que faciliten opciones accesibles y fomenten la educación nutricional.
Adoptar hábitos saludables desde la etapa universitaria no solo mejora el rendimiento académico, sino que contribuye a una mejor calidad de vida futura. Comer no debería de ser un privilegio, sino una posibilidad al alcance de todos los estudiantes.
Referencias:
Ceballos González, L. E. (2020). La alimentación saludable y el nivel socioeconómico: Voces de los jefes de hogar. Revista Nacional Científica Estudiantil (ReNaCientE), 1(1), 31–52. Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Instituto Pedagógico de Barquisimeto (UPEL IPB). Depósito Legal LA2019000032.
Colque-Durand AD. Actualizada. Rev Fac Med Hum. 2023;23(4):117-128. Una visión panorámica del estilo de vida y rendimiento académico en estudiantes de medicina: Una revisióndoi 10.25176/RFMH.v23i4.6030
Corella, D., & Ordovás, J. M. (2015). Relación entre el estado socioeconómico, la educación y la alimentación saludable. En Mediterráneo Económico, 27, 283–306. Instituto de Estudios Almerienses. ISBN 978-84-95531-69-8.
Maza-Ávila, F. J., Caneda-Bermejo, M. C., & Vivas-Castillo, A. C. (2022). Hábitos alimenticios y sus efectos en la salud de los estudiantes universitarios. Una revisión sistemática de la literatura. Psicogente 25(47), 1-31. https://doi.org/10.17081/psico.25.47.4861.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (1997). La nutrición humana en el mundo en desarrollo (Capítulo 7: Factores que influyen en los hábitos alimentarios y en el consumo de alimentos).FAO. https://www.fao.org/4/w0073s/w0073s08.htm
Ramírez Lemus, L., Rodríguez Rodríguez, C. A., Barrón-Adame, J. M., & Cuevas Vargas, H. (2023). Factores predominantes que influyen en el indicador de rendimiento académico en los universitarios in situ. Acta Universitaria 33, e3878. doi: http://doi.org/10.15174.au.2023.3878
Rivera Navarro, J. (2021). Desigualdad alimentaria en adolescentes: una revisión de la literatura científica. Acciones e Investigaciones Sociales, (42), 77–94. https://doi.org/10.26754/ojs_ais/ais.2021426229
Rodríguez, F., Palma, X., Romo, Á., Escobar, D., Aragú, B., Espinoza, L., McMillan, N., & Gálvez, J. (2013). Hábitos alimentarios, actividad física y nivel socioeconómico en estudiantes universitarios de Chile. Nutrición Hospitalaria, 28(2), 447–455. https://doi.org/10.3305/nh.2013.28.2.6230