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Dr. Jorge Carlos Ruiz Ruiz

Profesor-Investigador

Escuela de Nutrición, Universidad Anáhuac Mayab

En los últimos años hemos escuchado mucho sobre el microbioma intestinal: ese conjunto de microorganismos que vive en nuestro intestino y que participa en funciones tan importantes como la digestión, la regulación del sistema inmunológico e incluso el metabolismo de la glucosa. Al mismo tiempo, los edulcorantes bajos o sin calorías —como sucralosa, sacarina, aspartame, acesulfame-K o estevia— se han vuelto comunes en bebidas y alimentos como alternativa al azúcar.

¿Los edulcorantes afectan al microbioma?

La pregunta es inevitable: ¿Pueden estos edulcorantes afectar el microbioma intestinal? La respuesta corta es: la evidencia es mixta y depende del contexto. Veamos qué dice la ciencia.

¿Hay estudios en humanos? Sí, y eso es clave. Uno de los estudios más citados evaluó el consumo de distintos edulcorantes (sacarina, sucralosa, aspartame y estevia) en personas sanas durante dos semanas. Los resultados mostraron algo interesante: no todos respondieron igual. Algunos participantes presentaron cambios en su microbiota y en su respuesta a la glucosa, mientras que otros no mostraron modificaciones relevantes (Suez et al., 2022). Esto sugiere que el efecto podría ser personalizado, es decir, depender del microbioma basal y de características individuales.

¿Qué pasa con la sucralosa? 

Un ensayo clínico de 10 semanas en adultos jóvenes encontró que el consumo de sucralosa se asoció con cambios en la microbiota intestinal y en algunos parámetros relacionados con la glucosa (Méndez-García et al., 2022). Sin embargo, el estudio fue relativamente pequeño y sus resultados necesitan confirmación en poblaciones más amplias. En otras palabras: hay señales que justifican seguir investigando, pero no permiten conclusiones definitivas.

¿Y la estevia? 

Un estudio reciente que evaluó el consumo de estevia durante 12 semanas en adultos sanos no encontró cambios significativos en la diversidad ni en la composición global del microbioma intestinal (Singh et al., 2024). Esto sugiere que, al menos en condiciones de consumo habitual y en personas sanas, los glucósidos de esteviol podrían tener un impacto más neutro en la microbiota, comparado con algunos hallazgos previos observados con otros edulcorantes.

¿Qué dicen las revisiones científicas? 

Las revisiones que analizan en conjunto los estudios clínicos disponibles coinciden en algo importante: los resultados son heterogéneos. No hay evidencia consistente de que todos los edulcorantes alteren negativamente el microbioma. Los cambios observados en algunos estudios no siempre se traducen en efectos clínicos adversos (Conz et al., 2023; Richardson, 2022). Además, muchos estudios en animales utilizan dosis más altas que las consumidas habitualmente por humanos, lo que dificulta extrapolar resultados. 

Entonces, ¿cuáles edulcorantes podrían ser menos disruptivos? 

Con base en la evidencia actual en humanos:

  • Estevia (glucósidos de esteviol) muestra, hasta ahora, menor evidencia de cambios significativos en la composición global del microbioma (Singh et al., 2024).
  • Sucralosa y sacarina han mostrado cambios en algunos estudios, pero los resultados no son uniformes ni concluyentes (Méndez-García et al., 2022; Suez et al., 2022).
  • Para aspartame y acesulfame-K, la evidencia sigue siendo limitada y contradictoria (Conz et al., 2023).

Es importante subrayar que “menos cambios en composición” no significa automáticamente “más saludable”. El microbioma es dinámico y responde a muchos factores, especialmente al patrón general de alimentación.

¿Qué falta por investigar? 

La comunidad científica señala varias áreas pendientes:

  • Estudios más largos y con mayor número de participantes.
  • Evaluación no solo de la composición bacteriana, sino de su función metabólica.
  • Análisis que consideren dieta completa, estilo de vida y variabilidad individual.

Es probable que en el futuro hablemos menos de “el edulcorante es bueno o malo” y más de “para quién, en qué contexto y en qué cantidad”.

¿Qué debemos recordar?

  • No hay evidencia sólida de que todos los edulcorantes dañen el microbioma.
  • Algunos estudios muestran cambios, pero no siempre con consecuencias clínicas claras.
  • La respuesta parece ser individual.
  • El patrón general de alimentación (especialmente el consumo de fibra) tiene un impacto mucho mayor en el microbioma que un ingrediente aislado.

En salud y alimentación, los extremos rara vez ayudan. La mejor estrategia sigue siendo una dieta equilibrada, variada y basada principalmente en alimentos mínimamente procesados.

Referencias:

Conz, A., Caviola, G., & Azzolini, E. (2023). Effect of non-nutritive sweeteners on the gut microbiota: A narrative review. Nutrients, 15(8), 1869. https://doi.org/10.3390/nu15081869

Méndez-García, L. A., et al. (2022). Ten-week sucralose consumption induces gut dysbiosis and altered glucose and insulin levels in healthy young adults. Microorganisms, 10(2), 434. https://doi.org/10.3390/microorganisms10020434

Richardson, I. L. (2022). Non-nutritive sweeteners and their impacts on the gut microbiome and cardiometabolic health: A review. Frontiers in Nutrition, 9, 988144. https://doi.org/10.3389/fnut.2022.988144

Singh, G., McBain, A. J., McLaughlin, J. T., & Stamataki, N. S. (2024). Consumption of the non-nutritive sweetener stevia for 12 weeks does not alter the composition of the human gut microbiota. Nutrients, 16(2), 296. https://doi.org/10.3390/nu16020296

Suez, J., Cohen, Y., Valdés-Mas, R., et al. (2022). Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance. Cell, 185(18), 3307–3328.e19. https://doi.org/10.1016/j.cell.2022.07.016

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