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Dr. Alberto Abraham Escobar Puentes 

Dra. Adriana García Gurrola 

Facultad de Medicina y Psicología

Universidad Autónoma de Baja California

Seguramente has escuchado sobre las bondades de los alimentos funcionales y, también lo perjudicial para la salud humana de los alimentos ultraprocesados. Sin embargo, ¿te has percatado de que algunos alimentos catalogados como funcionales cumplen con los criterios de clasificación de los alimentos ultraprocesados?

¿Qué son los alimentos funcionales?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los alimentos funcionales son aquellos que tienen uno o más ingredientes bioactivos, independientemente de macronutrimentos (carbohidratos, proteínas y lípidos), y que pueden contribuir a la prevención y/o tratamiento de enfermedades crónicas, diabetes y cáncer. Los ingredientes funcionales ocurren naturalmente en el alimento o pueden ser agregados mediante procesos tecnológicos en la industria de alimentos. También, aquellos alimentos que fueron reducidos intencionalmente en algún componente (sodio, azúcar o grasa) para ser saludables entran en la categoría de alimentos funcionales (Fekete et al., 2025). Algunos de estos productos son:

  • Yogur con probióticos (Lactobacillus, Bifidobacterium) y prebióticos (inulina, fructooligosacáridos)
  • Leches enriquecidas con omega-3, vitamina D y calcio
  • Bebidas lácteas con esteroles vegetales (para reducir colesterol)
  • Cereales de desayuno fortificados con hierro, ácido fólico y vitaminas B
  • Pan integral enriquecido con fibra o beta-glucanos 
  • Barras de cereal con proteína añadida 
  • Jugos fortificados con vitamina C o zinc
  • Bebidas con probióticos
  • Té embotellado con antioxidantes añadidos
  • Margarinas con esteroles o estanoles vegetales
  • Aceites enriquecidos con omega-3
  • Mayonesas con fitoesteroles

¿Qué son los alimentos ultraprocesados?

Por otra parte, los alimentos ultraprocesados son aquellos productos que, en su elaboración industrial, se agregan aditivos e ingredientes con propósitos de aumentar su vida útil y mejorar las propiedades sensoriales. Suelen agregarse aceites hidrogenados, edulcorantes, colorantes, aromas, gomas, conservadores (benzoato de sodio, sorbatos, nitritos/nitratos), potenciadores de sabor (glutamato monosódico y sus variantes), entre otros. Además, se agrega un alto contenido de sodio, azúcares, grasas saturadas y grasas trans, atribuyendo una mayor densidad energética. Su consumo frecuente se asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares (Gövez et al., 2025; Shahidi et al., 2009). También dentro de los productos ultraprocesados se incluyen:

  • Alimentos listos para comer (comida rápida congelada)
  • Botanas dulces y saladas
  • Confitería
  • Aderezos
  • Cereales para el desayuno
  • Leches, jugos y bebidas industrializadas

¿Funcionales ultraprocesados?

La paradoja de los alimentos funcionales recae en que, aunque sí contienen uno o más ingredientes funcionales, la mayoría de ellos suelen ser ultraprocesados. Por ejemplo, hay yogures con vitaminas y probióticos agregados, pero que además son procesados con gomas, almidones modificados, conservadores y colorantes. Por lo anterior, las recomendaciones nutricionales actuales recomiendan preferir “alimentos naturales funcionales” sobre sus contrapartes ultraprocesados. Los alimentos funcionales naturales son considerados fuentes importantes de nutrimentos esenciales como fibra, antioxidantes y fitoquímicos (Fekete et al., 2025). En México, la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública, en 2023 propusieron las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana, en las que se recomienda llevar una alimentación basada en alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres, granos enteros y propone evitar alimentos ultraprocesados con exceso de azúcar, sal y grasas trans como parte de un patrón dietético saludable.

Algunos de los alimentos funcionales naturales son:

  • Brócoli por su contenido de glucosinolatos (actividad anticancerígena)
  • Ajo por su contenido de alicina (cardioprotector, antimicrobiano)
  • Cebolla por su contenido de quercetina (antioxidante)
  • Espinaca y acelga por su contenido de luteína y zeaxantina (salud ocular)
  • Jitomate por su contenido de licopeno (protección cardiovascular)
  • Frutos rojos por su contenido de polifenoles (antioxidantes, antiinflamatorios, neuroprotectores)
  • Manzana por su contenido de pectina (fibra soluble, control glucémico)
  • Naranja y limón por su contenido de vitamina C
  • Aguacate por su contenido de grasas monoinsaturadas (salud cardiovascular)
  • Avena por su contenido de beta-glucanos (reducción de LDL)
  • Quinoa por su contenido de proteína y compuestos fenólicos
  • Maíz azul por su contenido de fibra y polifenoles 
  • Arroz integral por su contenido de fibra y compuestos antioxidantes
  • Frijoles negros por su contenido de polifenoles y fibra
  • Lentejas por su contenido de almidón resistente
  • Garbanzos por su contenido de fibra y proteína vegetal
  • Salmón, sardina, atún por su contenido de omega-3
  • Huevo por su contenido de proteína, colina y luteína
  • Yogur natural sin aditivos por su contenido de probióticos (si es fermentado tradicional)
  • Kéfir por su contenido de probióticos
  • Nueces y almendras por su contenido de omega-3 vegetal y vitamina E
  • Cacao puro por su contenido de flavonoides
  • Té verde por su contenido de catequinas
  • Café por su contenido de ácidos clorogénicos
  • Cúrcuma por su contenido de curcumina
  • Jengibre por su contenido de gingeroles

Los alimentos ultraprocesados pueden tener algunas ventajas para la salud, tal es el caso de los alimentos funcionales que pasan por un proceso de industrialización. Por ello, es conveniente fijarse en los ingredientes y propiedades de un alimento y no solamente en su clasificación. 

Referencias bibliográficas:

Fekete, M., Lehoczki, A., Kryczyk-Poprawa, A., Zábó, V., Varga, J. T., Bálint, M., … & Varga, P. (2025). Functional Foods in Modern Nutrition Science: Mechanisms, Evidence, and Public Health Implications. Nutrients, 17(13), 2153.

Gövez, N. E., & Köksal, E. (2025). Ultra-Processed Foods and Cardiometabolic Health: A Review of Current Evidence. Current Nutrition Reports, 14(1), 1-19.

Shahidi, F. (2009). Nutraceuticals and functional foods: Whole versus processed foods. Trends in Food Science & Technology, 20(9), 376-387.

Secretaría de Salud & Instituto Nacional de Salud Pública. (2023). Guías alimentarias saludables y sostenibles para la población mexicana. Gobierno de México. 

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