Dr. Sergio Alatorre Santamaría
Dpto. Biotecnología
UAM-Iztapalapa
El hígado es uno de los órganos más trabajadores de nuestro cuerpo, participando en muchos procesos fundamentales para tener una vida saludable, en él se desarrollan cientos de transformaciones químicas indispensables para vivir. Por esto mismo, buena parte de nuestra salud depende de que tengamos un hígado sano.
Desafortunadamente, las enfermedades hepáticas crónicas se han convertido en una de las principales causas de muerte en América Latina. Particularmente en México, esto se ha visto como consecuencia de diversos factores como el alto consumo de bebidas alcohólicas, hepatitis virales y la alta prevalencia de condiciones de obesidad y diabetes tipo 2. Estos elementos tienen diferentes maneras de alterar el bienestar del organismo, pero en el caso del hígado suelen estar asociados con un aumento del estrés oxidativo.
El desequilibrio causado por este aumento puede llegar a desbordar los mecanismos de defensa que tenemos localizados en el hígado.
¿De qué estamos hablando cuando decimos que hay un desbalance?
Del aumento en la concentración de radicales libres, moléculas potencialmente dañinas por ser especies químicas muy reactivas, que abruma a la maquinaria enzimática que se encarga de neutralizarlas, causando afecciones que van de la inflamación hasta el cáncer.
¿Los antioxidantes ayudan a la salud del hígado?
La buena noticia es que la dieta que consumimos en México ayuda a nuestro organismo a mantener ese equilibrio, ya que hay muchos alimentos ricos en compuestos que colaboran con nuestro bienestar: los antioxidantes. En este texto se busca mostrar al público lector cómo la dieta tradicional mexicana es una fuente excepcional ̶ y en ocasiones subestimada ̶ de alimentos ricos en antioxidantes que ayudan a nuestro hígado.
Salud hepática: ¿cuáles son los problemas más comunes?
El hígado es la segunda glándula más grande del organismo y consume cerca del 25% del gasto metabólico total del cuerpo humano. Sus mecanismos de defensa antioxidante incluyen enzimas como superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa, y moléculas como el glutatión, que se activan cuando el sistema de señalización celular NRF2 (factor nuclear eritroide 2 relacionado con el factor 2) entra al núcleo de la célula. Cuando un individuo está sano, este mecanismo es suficiente para proteger al organismo y desechar las moléculas que lo agreden, pero, en ocasiones esta maquinaria enzimática no es suficiente.
Según el INEGI (México, 2024), las enfermedades del hígado ocuparon el cuarto puesto como causa de muerte (74% de estas en hombres). Las enfermedades hepáticas más comunes son: hepatitis virales (B y C); cirrosis hepática asociada al alcoholismo y esteatosis hepática metabólica (hígado graso no alcohólico, HGNA) asociado a problemas de obesidad, tan comunes en esta región del mundo (70% de los adultos mexicanos presentan sobrepeso u obesidad). Todas estas dolencias tienen como denominador común un alto estrés oxidativo asociado a una alta concentración de radicales libres. Estos dañan lípidos, proteínas, incluso a alteran el ADN; también activan factores metabólicos (como la vía NF-κB o factor nuclear kappa) que disparan procesos inflamatorios, creando las dolencias hepáticas (Ramos-Tovar y Muriel, 2019).
Antioxidantes en la dieta mexicana
Los antioxidantes son moléculas que ayudan a controlar una concentración elevada de radicales libres, donándoles electrones. Para apoyar la labor de defensa que naturalmente nos protege contra agentes dañinos, la dieta mexicana se presenta como un aliado importante. Entre otros tenemos (Figura 1): maíces pigmentados ricos en antocianinas; camote morado que también posee antocianinas además de derivados del ácido cafeico; flores comestibles (calabaza o cempasúchil) aportan carotenoides (luteína y zeaxantina) y vitamina C, o la flor de jamaica, rica en polifenoles; jitomatecon su licopeno; cacao que contribuye con flavonoles como catequina y epicatequina, o los chiles que contienen capsaicinoides y vitamina C.
Inclusive, existen alimentos que de manera indirecta ayudan con la labor de cuidar de nuestro hígado: nopal y xoconostle ricos en compuestos fenólicos y fibra prebiótica ayudan a mejorar marcadores asociados con el índice metabólico alto. También tenemos diversos componentes obtenidos de alimentos fermentados (tepache, tejuino, pulque) que presentan correlación con efectos hepatoprotectores, particularmente a través de la promoción de una microbiota intestinal sana(Escutia-Gutiérrez y colaboradores, 2023).
Antioxidantes y su papel en la salud hepática
Aunque se ha hablado mucho del efecto directo de los antioxidantes sobre los radicales libres por pruebas hechas en laboratorios, en la realidad los antioxidantes protegen al hígado por al menos cuatro mecanismos comprobados:
Una pregunta que debiera ser fundamental para los lectores es: ¿qué tanta evidencia existe? No basta con que un compuesto funcione en matraces o con cultivos celulares (in vitro), para afirmar un beneficio real, necesitamos estudios en organismos vivos (in vivo) e, idealmente, ensayos clínicos en humanos. A continuación, se presenta evidencia de la actividad de algunos antioxidantes.
Perspectivas
La evidencia científica acumulada es clara: el estrés oxidativo es un actor central en la mayoría de las enfermedades hepáticas crónicas, y los antioxidantes presentes en la dieta pueden ayudarnos a mitigar sus efectos. Sin embargo, conviene tener en cuenta algunas consideraciones:
Referencias:
Escutia-Gutiérrez, R., Sandoval-Rodríguez, A., Galicia-Moreno, M., Rosas-Campos, R., Almeida-López, M., Santos, A., & Armendáriz-Borunda, J. (2023). Mexican Ancestral Foods (Theobroma cacao, Opuntia ficus indica, Persea americana and Phaseolus vulgaris) Supplementation on Anthropometric, Lipid and Glycemic Control Variables in Obese Patients: A Systematic Review and Meta-Analysis. Foods, 12(6), 1177. https://doi.org/10.3390/foods12061177
Gurrola-Díaz, C.M., García-López, P.M., Sánchez-Enríquez, S., Troyo-Sanromán, R., Andrade-González, I. & Gómez-Leyva, J.F. (2010) Effects of Hibiscus sabdariffa extract powder and preventive treatment (diet) on the lipid profiles of patients with metabolic syndrome (MeSy). Phytomedicine, 17(7), 500-505. https://doi.org/10.1016/j.phymed.2009.10.014
INEGI, 2025 Estadísticas de defunciones registradas (EDR), 8 de agosto de 2025. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2025/edr/EDR2024_CP_ene-dic.pdf (revisado 7 de mayo de 2026)
Jaramillo Flores, M. E. (2019). Cocoa Flavanols: Natural Agents with Attenuating Effects on Metabolic Syndrome Risk Factors. Nutrients, 11(4), 751. https://doi.org/10.3390/nu11040751
Karimi-Sales, E., Mohaddes, G., & Alipour, M. R. (2024). Hepatoprotection of capsaicin in alcoholic and non-alcoholic fatty liver diseases. Archives of Physiology and Biochemistry, 130(1), 38-48. https://doi.org/10.1080/13813455.2021.1962913
Negri, R., Trinchese, G., Carbone, F., Caprio, M. G., Stanzione, G., di Scala, C., Micillo, T., Perna, F., Tarotto, L., Gelzo, M., Cavaliere, G., Spagnuolo, M. I., Corso, G., Mattace Raso, G., Matarese, G., Mollica, M. P., Greco, L., & Iorio, R. (2020). Randomised Clinical Trial: Calorie Restriction Regimen with Tomato Juice Supplementation Ameliorates Oxidative Stress and Preserves a Proper Immune Surveillance Modulating Mitochondrial Bioenergetics of T-Lymphocytes in Obese Children Affected by Non-Alcoholic Fatty Liver Disease (NAFLD). Journal of Clinical Medicine, 9(1), 141. https://doi.org/10.3390/jcm9010141
Ramos-Tovar, E., & Muriel, P. (2023). Free radicals, antioxidants, nuclear factor-E2-related factor-2 and liver damage. In Vitamins and Hormones (Vol. 121, pp. 271-292). Academic Press. https://doi.org/10.1016/bs.vh.2022.09.006.
Sangsefidi, Z. S., Mozaffari‐Khosravi, H., Sarkhosh‐Khorasani, S., & Hosseinzadeh, M. (2021). The effect of anthocyanins supplementation on liver enzymes: A systematic review and meta‐analysis of randomized clinical trials. Food science & nutrition, 9(7), 3954-3970. https://doi.org/10.1002/fsn3.2278