M.C Diana Cristal Coutiño Hernández
Dra. Nimbe Torres y Torres
Departamento de Fisiología de la Nutrición
Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”
La miel ha formado parte de la alimentación humana desde épocas antiguas. Gracias a su poder edulcorante, ha sido considerado una alternativa importante al azúcar de mesa. En la actualidad, en los supermercados y en los mercados locales se venden una gran variedad de mieles que van desde mieles crudas, mieles pasteurizadas, filtradas y hasta algunos productos que se comercializan como miel pero que en realidad son jarabes de orígenes diferentes.
¿Cómo se produce la miel?
La producción de la miel por parte de las abejas es un proceso altamente complejo y también maravilloso que hace reflexionar sobre la sabiduría de la naturaleza. Para elaborar la miel, las abejas utilizan néctares de flores y mielatos que obtienen de plantas que pueden estar a varios kilómetros aledaños a la colmena. Posteriormente, las abejas los depositan en su colmena hasta concentrarse y madurarse. La complejidad de este proceso y de la recolección de la miel por parte de los apicultores va determinar muchas de las propiedades finales de la miel que está condicionada por la floración aledaña y las características geográficas del entorno.
Todas estas características le confieren a la miel propiedades y características totalmente diferentes a otros edulcorantes. Aunque una cucharadita de miel y una cucharadita de azúcar aportan aproximadamente las mismas calorías (aproximadamente 20kcal), la miel ofrece compuestos adicionales tales como minerales, vitaminas, y antioxidantes, así como también varias enzimas adicionadas por las abejas durante el transporte a la colmena.
¿Qué propiedades tiene la miel?
Las investigaciones recientes demuestran que la composición que tiene la miel es la que le ha conferido varias propiedades importantes ejemplo de ellos los polifenoles presentes en la miel como la apigenina, quercetina, kaempferol le confieren la capacidad de aliviar el daño oxidativo (efecto antioxidante)[1], además que las enzimas que adicionan las abejas como la glucosa oxidasa a la miel generan la producción de un compuesto llamado peróxido de hidrógeno que le confieren propiedades para eliminar a las bacterias, justo esta propiedad está relacionada con su actividad antimicrobiana[2].
¿Qué efectos metabólicos tiene la miel?
Desde el punto de vista metabólico la miel ha demostrado proteger al cuerpo de los efectos negativos de la obesidad, principalmente manteniendo el tamaño de las células de la grasa (adipocitos). Este efecto confiere al organismo la capacidad de disminuir las posibilidades de complicaciones relacionadas con la obesidad, como es el aumento de los triglicéridos sanguíneos, colesterol y la glucosa que a la larga pueden conllevar a padecimientos más severos como la resistencia a la insulina o incluso la diabetes[3].
Además, evidencia actual ha demostrado que la miel posee un efecto prebiótico al favorecer el crecimiento de bacterias benéficas para la salud intestinal, así como de metabolitos producidos por las propias bacterias como el butirato, que le confiere propiedades antinflamatorias [4,5]. Este efecto prebiótico se ha demostrado, se debe principalmente a su composición de tipos de azúcares (oligosacáridos) y algunas moléculas antioxidantes[6].
Estas y más características hacen de la miel un alimento que más que endulzar, beneficia a la salud. Una triste realidad es que las mieles pueden ser adulteradas, por lo que hay que tener en cuenta dónde comprarlas para adquirir todos sus efectos benéficos.
¿Cuánta miel es recomendable consumir?
Una cucharadita de miel en personas mayores de 5 años hasta adultos mayores es suficiente para adquirir varios de los efectos benéficos. De ahora en adelante, cada vez que consumas miel para endulzar una taza de té en una tarde lluviosa, recuerda todos los extraordinarios beneficios de este edulcorante, que tiene un poder que va más allá de solo endulzar.
Referencias:
[1] Tlak Gajger I, Dar SA, Ahmed MMM, Aly MM, Vlainić J. Antioxidant Capacity and Therapeutic Applications of Honey: Health Benefits, Antimicrobial Activity and Food Processing Roles. Antioxidants (Basel) 2025;14. https://doi.org/10.3390/antiox14080959.
[2] Brudzynski K. A current perspective on hydrogen peroxide production in honey. A review. Food Chem 2020;332:127229. https://doi.org/10.1016/j.foodchem.2020.127229.
[3] Sánchez-Tapia M, Martínez-Medina J, Tovar AR, Torres N. Natural and Artificial Sweeteners and High Fat Diet Modify Differential Taste Receptors, Insulin, and TLR4-Mediated Inflammatory Pathways in Adipose Tissues of Rats. Nutrients 2019;11:880. https://doi.org/10.3390/nu11040880.
[4] Sánchez-Tapia M, Miller AW, Granados-Portillo O, Tovar AR, Torres N. The development of metabolic endotoxemia is dependent on the type of sweetener and the presence of saturated fat in the diet. Gut Microbes 2020;12:1801301. https://doi.org/10.1080/19490976.2020.1801301.
[5] Coutiño-Hernández D, Sánchez-Tapia M, Leal-Vega F, Bobadilla del Valle M, Ledezma H, Cervantes R, et al. Modulation of gut microbiota by Mantequilla and Melipona honeys decrease low-grade inflammation caused by high fructose corn syrup or sucrose in rats. Food Research International 2022;151:110856. https://doi.org/10.1016/j.foodres.2021.110856.
[6] Schell KR, Fernandes KE, Shanahan E, Wilson I, Blair SE, Carter DA, et al. The Potential of Honey as a Prebiotic Food to Re-engineer the Gut Microbiome Toward a Healthy State. Front Nutr 2022;9:957932. https://doi.org/10.3389/fnut.2022.957932.