Dra. Soledad García-Morales
Dr. Yair Romero-Romero
Biotecnología Vegetal, SECIHTI-Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, Zapopan, México.
Dra. Iliana Barrera-Martínez
Biotecnología Industrial, SECIHTI-Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, Zapopan, México.
Dra. Janet María León-Morales
Coordinación Académica Región Altiplano Oeste, Universidad Autónoma de San Luis Potosí, San Luis Potosí, México
El envejecimiento es un proceso biológico complejo que se asocia con un desequilibrio entre las especies reactivas de oxígeno (ROS, por sus siglas en inglés, Reactive Oxygen Species) y las defensas antioxidantes del cuerpo. Cuando este equilibrio se rompe, se genera estrés oxidativo, un fenómeno vinculado a la acumulación progresiva de daño celular. Este daño induce la aparición de enfermedades neurodegenerativas, metabólicas y cardiovasculares, así como de alteraciones inmunológicas y cáncer. Muchos de estos trastornos comparten un mismo origen: la oxidación de biomoléculas debido a los radicales libres, que finalmente deterioran células y tejidos (Bjørklund et al., 2022).
Las ROS pueden generarse por factores ambientales, como la contaminación o la radiación, pero también por procesos fisiológicos normales del metabolismo. El estilo de vida, la exposición a metales pesados, el estrés y la inflamación crónica agravan esta situación y aceleran el deterioro funcional asociado a la edad.
Aunque nuestro organismo cuenta con sistemas antioxidantes propios (o endógenos), estos no siempre son suficientes para contrarrestar el daño oxidativo acumulado. Por ello, la dieta constituye una fuente esencial de compuestos antioxidantes que refuerzan las defensas naturales. Entre estos compuestos se encuentran los polifenoles (quercetina, rutina, kaempferol, fisetina, miricetina, galangina), las vitaminas (A, C, E y B) y algunos oligoelementos (cobre, magnesio, manganeso, selenio y zinc) (Kieliszek, 2019). Dentro de este último grupo, el selenio destaca por su papel central en la protección celular.
¿Qué es el selenio y para qué sirve?
El selenio es un micronutrimento esencial para los humanos que participa en múltiples funciones biológicas, como la desintoxicación celular, fortalece la respuesta inmunológica y contribuye a la prevención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Esto se debe a que puede neutralizar los radicales libres en los tejidos, ya que es un componente esencial de las enzimas glutatión peroxidasa (GPxs) y tiorredoxina reductasa (TrxR), que catalizan la reacción de reducción del glutatión y de los peróxidos (Kieliszek, 2019).
En la naturaleza, el selenio puede encontrarse en formas inorgánicas —principalmente selenato y selenito— y en formas orgánicas, como los aminoácidos selenometionina y selenocisteína. El selenio inorgánico requiere transformaciones previas para su incorporación metabólica y compite con otros minerales durante su absorción, lo que reduce su biodisponibilidad. En contraste, las formas orgánicas, como la selenometionina, se absorben con mayor eficiencia en el intestino, alcanzando tasas de absorción superiores al 90% (Han & Liu, 2022).
Dado que el cuerpo humano no puede sintetizar el selenio, su aporte depende exclusivamente de la dieta. La producción de alimentos ricos en selenio se ha convertido en una estrategia nutricional relevante para garantizar su ingesta adecuada. Una forma de obtener alimentos enriquecidos con selenio es la biofortificación agrícola. Esta práctica consiste en incrementar el contenido de micronutrimentos en los cultivos mediante técnicas como el remojo de semillas, la fertilización foliar y al suelo, o la suplementación de la solución nutritiva en sistemas hidropónicos. Otra fuente enriquecida con selenio es el consumo de alimentos de origen animal, como huevos, lácteos y carnes, provenientes de dietas animales suplementadas con selenio.
En los últimos años, los suplementos de selenio obtenidos a partir de levaduras han cobrado importancia como fuente alimentaria, debido a su capacidad para transformar el selenio inorgánico en compuestos orgánicos de alta biodisponibilidad. De manera similar, ciertos hongos pueden acumular selenio en formas orgánicas y, además, incrementar su contenido de compuestos fenólicos y flavonoides. Estas características potencian sus propiedades antioxidantes, inmunomoduladoras y antitumorales, así como su efecto antienvejecimiento (Li et al., 2024a).
Diversos alimentos comunes contienen selenio de manera natural, entre ellos las nueces, las sardinas, el huevo, la carne, varios cereales (arroz, trigo, soya), frijol, brócoli, papa, zanahoria, germinados, hongos, etc., pero su eficiencia de absorción depende principalmente de la especiación de selenio presente en estos productos.
La suplementación con selenio no debe ser excesiva (>400µg/día) debido a que puede provocar toxicidad en humanos como la selenosis (Garza-García et al., 2022) o deficiente porque acelera el proceso de envejecimiento (Bjørklund et al., 2022). Existen recomendaciones específicas de ingesta diaria según la edad de la población (Tabla 1) (Han y Liu, 2022).
Tabla 1. Ingesta diaria de selenio requerida en diferentes grupos poblacionales.
| Población | Infante | Niñez | Adolescentes | Adultos | Maternidad |
| Edad | 0-1 | 2-7 | 8-17 | 18 o más | – |
| Ingesta dietética (µg/día) | 15-20 | 25-30 | 40-60 | 60-200 | 65 |
La ingesta diaria rica en selenio (82.54µg/día) se ha relacionado positivamente con la longevidad y la prevención de enfermedades renales en los ancianos (Figura 1). Por ejemplo, en una región de China, caracterizada por la longevidad de su población, se encontró que la ingesta diaria de selenio provenía de la carne, los vegetales, el arroz, el maíz, las leguminosas, las nueces, los frutos, los aceites y los condimentos (Li et al., 2024b). Los cultivos y el forraje para ganado se produjeron en suelos ricos en selenio.
En conjunto, los resultados de diversas investigaciones indican que el selenio es un componente estratégico en la alimentación orientada a la prevención del daño oxidativo y al mantenimiento de la salud a lo largo del ciclo de vida, cobrando mayor relevancia durante la etapa de envejecimiento. Su incorporación responsable mediante alimentos naturales o biofortificados representa una oportunidad para fortalecer la nutrición poblacional, siempre que se respete el principio de equilibrio entre suficiencia y seguridad. El reto actual consiste no solo en aumentar su disponibilidad, sino también en promover la educación alimentaria, la regulación adecuada y el consumo informado, para que los beneficios antioxidantes del selenio se traduzcan en una mejor calidad de vida y en estrategias sostenibles para un envejecimiento saludable.
Referencias:
Bjørklund, G., Shanaida, M., Lysiuk, R., Antonyak, H., Klishch, I., Shanaida, V., & Peana, M. (2022). Selenium: An Antioxidant with a Critical Role in Anti-Aging. Molecules, 27(19), 6613. https://doi.org/10.3390/molecules27196613
Kieliszek, M. (2019). Selenium–fascinating microelement, properties and sources in food. Molecules, 24(7), 1298. https://doi.org/10.3390/molecules24071298
Garza-García, J. J. O., Hernández-Díaz, J. A., Zamudio-Ojeda, A., León-Morales, J. M., Guerrero-Guzmán, A., Sánchez-Chiprés, D. R., López-Velázquez, J. C., & García-Morales, S. (2022). The Role of Selenium Nanoparticles in Agriculture and Food Technology. Biological trace element research, 200(5), 2528–2548. https://doi.org/10.1007/s12011-021-02847-3
Han, M., & Liu, K. (2022). Selenium and selenoproteins: Their function and development of selenium-rich foods. International Journal of Food Science and Technology, 57(11), 7026-7037. https://doi.org/10.1111/ijfs.16096
Li, J.-P., Chen, Y.-H., Cai, Y.-Z., Chang, T.-J. & Chou, S.-T. (2024a). Selenium-enriched Tropicoporus linteusmycelium enhances the anti-aging effect through antioxidant reactions in Drosophila melanogaster. Journal of Functional Foods, 113, 106003. https://doi.org/10.1016/j.jff.2024.106003Li
Li, B., Liu, X., Yu, T., Lin, K., Ma, X., Li, C., Yang, Z., Tang, Q., Zheng, G., Qin, J. & Wang, Y. (2024b). Environmental selenium and human longevity: An ecogeochemical perspective. Chemosphere, 347, 140691. https://doi.org/10.1016/j.chemosphere.2023.140691